El legado culinario de Doña Teresa Pimentel de Márquez, conocida popularmente como la “Negra” Teresa, permanece vivo en la memoria y en la mesa de los piuranos. Su fallecimiento no solo marca la partida de una cocinera emblemática, sino también de una mujer que dedicó su vida a preservar la esencia de la gastronomía popular del norte del Perú, convirtiéndose en un referente cultural para varias generaciones.
Desde muy joven, a los 15 años, Doña Teresa inició su camino en la cocina en un sencillo local de esteras. Aquellos primeros años estuvieron marcados por el trabajo constante y el aprendizaje diario, que con el tiempo le permitieron consolidar su propio restaurante en la calle Cusco, en pleno centro de Piura. Ese espacio se transformó en un punto de encuentro para vecinos, trabajadores y visitantes que buscaban sabores auténticos, preparados con técnicas tradicionales y recetas heredadas.
Su aporte a la gastronomía piurana trascendió el ámbito local y alcanzó reconocimiento nacional. El diario El Comercio destacó su historia y el valor cultural de su propuesta culinaria, resaltando su cocina como parte del patrimonio gastronómico del norte del país. Este reconocimiento puso en evidencia la importancia de la cocina popular como expresión de identidad y memoria colectiva.
El tacu tacu de la “Negra” Teresa
El plato que mejor representó su legado fue el tacu tacu piurano, preparado con arroz, frejol blanco caballero y plátano frito, acompañado de carne al jugo, corazón o criadillas. La constancia en la receta y el cuidado en el aderezo definieron su inconfundible sazón. El uso preciso del pimiento, la cebolla y el tomate, así como el respeto por los tiempos de cocción, marcaron un estilo que convirtió su tacu tacu en uno de los más reconocidos de la región.
Más allá de los sabores, Doña Teresa dejó un legado que se sostiene en la transmisión del conocimiento culinario. Sus hijos y nietos continúan con la tradición familiar, manteniendo viva una propuesta gastronómica que ha marcado a generaciones de comensales y que forma parte de la identidad cultural de Piura.
A los 89 años, la “Negra” Teresa seguía siendo una referencia obligada de la cocina tradicional piurana. Su partida enluta a la ciudad, pero su legado permanece en cada receta conservada, en cada plato servido por su familia y en el recuerdo de quienes encontraron en su cocina un símbolo de tradición, esfuerzo y orgullo regional.
Doña Teresa Pimentel no solo dejó un restaurante y una receta emblemática: dejó una herencia cultural que seguirá contando la historia de Piura a través de sus sabores.
VIDEO



