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Chocoazú: el arte y persistencia de Ariadna Cruz

Ariadna Cruz Mego fundó su marca a los 13 años en pleno confinamiento. Hoy, equilibra las aulas universitarias con la gestión de un negocio galardonado a nivel nacional que conquista paladares usando el cacao piurano

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Chocoazú es un emprendimiento piurano que está transformando el mercado del chocolate artesanal mediante la revalorización del cacao nativo y la bombonería fina. Lo que comenzó como una inquietud de Ariadna Cruz Mego a los 13 años, en pleno confinamiento por la pandemia, se ha convertido hoy en una marca reconocida con local propio y galardones a nivel nacional.

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Con el respaldo de sus padres en la gestión administrativa, Ariadna logra equilibrar sus estudios universitarios con las exigencias de un negocio que apuesta por la pureza absoluta. En esta entrevista, nos detalla su camino de formación, los retos de emprender siendo menor de edad y el valor diferencial que define a su marca.

¿Cuál es tu rol actual en Chocoazú y cómo manejas los tiempos con tus estudios?

Inicié este proyecto a los 13 años y, lógicamente, a esa edad el apoyo de mis padres fue fundamental en la parte económica y administrativa. Actualmente combino la universidad con el negocio; todo mi tiempo libre lo dedico a la producción, especialmente al área de chocolatería, que es el corazón de Chocoazú. Aunque abrimos una cafetería para aprovechar el espacio físico, la idea matriz siempre ha sido la transformación del grano de cacao en productos finales como bombones, tabletas y untables.

¿Cómo nació la idea de crear este emprendimiento durante la pandemia?

La idea fue completamente mía. Al estar encerrada por la pandemia, empecé a investigar en redes sociales y me fijé la meta de tener una chocolatería. Yo quería hacer mi propio chocolate desde el grano de cacao, no con los sucedáneos comerciales. Como somos de Trujillo, no sabíamos que Piura producía uno de los mejores cacaos del país. Averiguando, contactamos a una productora en Buenos Aires que nos vendió los primeros bloques al 60% para bombonería. Aunque los trabajé muy bien, sentía que al chocolate todavía le faltaba fluidez y refinamiento.

¿Cómo lograste capacitarte técnicamente en bombonería siendo tan joven?

Fue un proceso de mucha persistencia. Mi mamá me inscribió en un curso virtual dictado por una especialista venezolana, Gisela, pero resultó ser muy técnico y orientado a ingenieros. Después, la contactamos directamente y ella aceptó darme una capacitación personalizada enfocada exclusivamente en bombonería. Nos armó un presupuesto, compramos maquinaria casera pequeña con refinadoras de 5 kilos, y ella vino a Piura a trabajar conmigo mano a mano durante más de medio año, dejándome los procesos muy claros.

¿Cuándo decidieron empezar a mostrar el producto en ferias y concursos?

Empezamos vendiendo poco a poco por redes sociales hasta que nos invitaron al Choco Fest Piura en la concha acústica, cerca del 2020. Luego, el Gobierno Regional nos invitó al Salón del Cacao y Chocolate Internacional en Lima. La primera vez fuimos solo como representantes de la región para conocer el evento. Al año siguiente regresamos decididos a concursar y ganamos una medalla de plata por nuestra barra al 70% y una medalla de bronce por la tableta de chocolate con leche al 51%.

Después de estos premios, ¿cómo continuó tu especialización?

En Lima me di cuenta de que mis bombones necesitaban un acabado más prolijo. Allí me contactó una chocolatera colombiana que vive en Quito y me ofreció capacitarme. Como yo era menor de edad, aprovechamos mis vacaciones de verano y me fui a Quito por diez días. Esa fue mi última gran capacitación en bombonería. Después llevé un curso en Lima con Renato Ortega enfocado únicamente en técnicas de pintado. El resto del afinamiento lo he ido logrando por mi cuenta con la práctica.

¿De dónde proviene la materia prima que utilizan para asegurar esa calidad?

El cacao siempre ha sido de aquí, de la región Piura. Trabajamos con granos de la zona de La Pareja, en el distrito de San Juan de Bigote. Se lo compramos directamente en grano seco a Joe Huachez, un productor local que ha ganado premios por tener uno de los mejores cacaos de Piura. Le tengo total confianza porque hace un proceso impecable desde el cultivo hasta el secado, lo que nos garantiza que la materia prima nunca nos va a fallar.

¿Cuál es el concepto central de Chocoazú y su principal valor diferencial?

El valor diferencial radica en que usamos uno de los mejores granos de cacao a nivel nacional, con notas y propiedades muy particulares. Además, nuestra política es no usar absolutamente nada de preservantes ni aditivos artificiales; todo en nuestra bombonería lleva frutas frescas, frutos secos y cacao puro. Incluso nos expandimos a la pastelería, y todos los postres que son a base de chocolate se elaboran con nuestro propio cacao orgánico. Buscamos que todo sea completamente natural.

¿Qué planes tienen para el futuro de la marca?

La idea es crecer como marca enfocada en la bombonería fina. La cafetería fue algo adicional por el espacio, pero el objetivo con la chocolatería es salir del mercado local para llegar al nivel nacional y, eventualmente, al internacional. Sabemos que es un reto difícil porque al no usar preservantes el tiempo de vida del producto es menor y exige un control de calidad muy estricto, pero ese es el camino que queremos seguir.

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