Las autoridades que resulten elegidas en las Elecciones Regionales y Municipales 2026 asumirán sus cargos en un escenario marcado por obras en ejecución, deficiencias en los servicios básicos y proyectos que aún no ofrecen soluciones definitivas frente al riesgo de inundaciones. Entre sus principales desafíos estarán el agua y saneamiento, la infraestructura vial, el transporte y la preparación ante futuras lluvias.
El especialista en política y docente de la Universidad de Piura (UDEP), Guillermo Chang Chuyes, calificó la situación como un “caos” y advirtió sobre las dificultades que generan los trabajos inconclusos, especialmente ante la proximidad de la temporada de lluvias. Mencionó las intervenciones en la avenida Grau, la carretera Sullana-Paita y las redes de desagüe del centro de Piura, que afectan la circulación vehicular y podrían complicar la atención de aniegos, además de favorecer enfermedades como el dengue y la leptospirosis.
La brecha en agua y saneamiento también seguirá en agenda. Chang Chuyes cuestionó que las últimas administraciones no hayan abordado suficientemente esta problemática y señaló que las intervenciones en el río Piura son principalmente medidas de mitigación, no una solución definitiva frente a las inundaciones. Por ello, planteó evaluar proyectos de mayor envergadura, como la salida del río al mar, una iniciativa que requeriría acuerdos entre las provincias involucradas y el Gobierno Nacional.
Continuidad de inversión
Otro reto será asegurar los recursos y la continuidad de las inversiones. La gestión saliente tendrá a su cargo la aprobación del presupuesto del próximo año, por lo que el especialista considera importante que las autoridades electas participen en su elaboración una vez conocidos los resultados definitivos. Asimismo, deberán atender los problemas de transporte, el crecimiento del parque de motocicletas y mototaxis, la infraestructura vial y la planificación urbana, especialmente en las provincias con dificultades de conectividad.
Chang Chuyes advirtió que el cambio de autoridades no debe significar empezar nuevamente desde cero ni abandonar proyectos que ya cuentan con avances técnicos, presupuestales o administrativos. En ese sentido, consideró necesario establecer acuerdos entre los distintos niveles de gobierno para mantener las intervenciones estratégicas y proteger a la población frente a futuras emergencias.
“Lo fundamental es que el fenómeno de El Niño sea una política transversal a todos los niveles de gobierno”, afirmó el especialista, al subrayar la necesidad de mantener una planificación coordinada que permita reducir los riesgos para las familias y garantizar la continuidad de las obras prioritarias para la región.



