A casi diez años del fenómeno El Niño costero de 2017, la realidad para los damnificados del Km 980 de la Panamericana Norte, en el distrito de Curamori, no ha cambiado. Cerca de 300 estudiantes de la institución educativa N.° 20878 reciben clases en aulas prefabricadas y deterioradas, sin acceso a servicios básicos, mientras la comunidad continúa esperando la intervención de las autoridades.
La principal preocupación es la falta de agua potable, alcantarillado y energía eléctrica permanente. Incluso, los escolares cargan su propia agua desde sus viviendas para poder lavarse sus manos y utilizar en los servicios higiénicos. «Hemos presentado documentos al Gobierno Regional, a la Municipalidad de Curamori y otras autoridades para obtener una respuesta y un apoyo ante las necesidades que hay en la institución educativa», afirmó el director Miguel Ramírez Farías a Reporteros 365.

Según explicó el director, el colegio tampoco cuenta con el registro oficial del local escolar como bien del Ministerio de Educación, situación que, asegura, dificulta la ejecución de proyectos de mayor envergadura. «Lo principal es el agua y el desagüe. Las aulas son prefabricadas y con el paso de los años se van deteriorando; además, no contamos con un servicio de luz normal y dependemos de paneles solares que requieren un mantenimiento muy costoso», sostuvo.
A estas carencias se suman las deficientes condiciones de infraestructura. Las rampas de acceso representan un riesgo para los alumnos y el intenso calor dentro de las aulas afecta el desarrollo de las clases. Asimismo, el mantenimiento de los paneles solares y otras mejoras se realiza, en gran parte, con actividades organizadas por los propios padres de familia.

Desamparados ante nuevo Fenómeno El Niño
Frente al anuncio de un posible Fenómeno El Niño de gran intensidad, la comunidad educativa y la población que radica en el Km 980, teme que las lluvias agraven aún más la situación. El plantel no cuenta con drenaje pluvial, plataformas ni cobertura para proteger a los estudiantes.
«No contamos con una plataforma, no contamos con un sistema de drenaje y no contamos con un techo que pueda protegernos tanto de los rayos solares como también de las lluvias. Si llueve, toda esta zona se va a inundar», advirtió el director, quien pidió una intervención urgente para evitar que cientos de escolares vuelvan a ser afectados por un desastre que, asegura, nunca terminó para ellos.




