Una tragedia en altamar ha conmocionado a los piuranos, luego de que tres pescadores piuranos, originarios del distrito de Castilla y la provincia de Talara, naufragaran en las costas de Coquimbo, en el vecinos país de Chile, cuando realizaban labores de pesca. El accidente ocurrió la madrugada del martes 24 de marzo, cuando la embarcación “Catalina II”, en la que trabajaban, se volcó repentinamente al no resistir la fuerza del mar mientras retornaban de faena.
Minutos antes del fatal desenlace, uno de los tripulantes, José Carlos Chávez Urbina, logró enviar un mensaje de voz a través de WhatsApp solicitando ayuda urgente, consciente del peligro que enfrentaban. “Ayúdennos, nos estamos hundiendo”, habría sido parte del dramático pedido. Sin embargo, pese a la alerta, el rescate no llegó a tiempo. Horas después, durante un operativo aeronaval desplegado por la Autoridad Marítima de Chile, se logró ubicar la embarcación volcada cerca del Club de Yates de Las Tacas, hallándose en su interior el cuerpo sin vida del pescador.
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Las labores de búsqueda continuaron intensamente por mar, aire y tierra, logrando un segundo hallazgo este jueves 26 de marzo. En la orilla de la playa del balneario de Guanaqueros se halló el cuerpo de otro de los tripulantes, que correspondería a Antony Morán Eche, quien vive en el sector Las Peñitas, en la provincia de Talara. Personal de la Armada de Chile aseguró la zona y coordinó las diligencias con la Policía de Investigaciones (PDI), mientras se realizan los peritajes correspondientes por disposición del Ministerio Público.
Pese a estos avances, la tragedia aún no concluye. Un tercer pescador, identificado como David Taboada Silupu, continúa desaparecido, por lo que las autoridades mantienen activo un amplio operativo de rebusca en el área del siniestro.
Dolor en Piura
En Piura, familiares y amigos viven horas de angustia y dolor, recordando a los tres pescadores piuranos como hombres trabajadores que viajaron al extranjero en busca de mejores condiciones de vida.
En medio del luto, los familiares han solicitado apoyo y solidaridad para continuar con la búsqueda del último desaparecido y gestionar la repatriación de los cuerpos. Este lamentable hecho vuelve a poner en evidencia los riesgos que enfrentan cientos de peruanos que migran para trabajar en actividades de alto riesgo como la pesca, impulsados por la necesidad de sostener a sus hogares.



