Las declaraciones del presidente interino José María Balcázar desató una controversia de alcance internacional luego de que, durante una ceremonia en la Cámara de Comercio de Lima, atribuyera parcialmente a la comunidad judía responsabilidad en el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Al respecto, la Asociación Judía del Perú (AJP) reaccionó con firmeza y exigió una disculpa pública inmediata, calificando el discurso presidencial como “antisemita, medieval y ofensivo”, al considerar que reproduce estereotipos históricos falsos utilizados para justificar la persecución del pueblo judío.
Cabe recordar que, durante su intervención ante empresarios, ministros y diplomáticos, el mandatario sostuvo que Alemania fue “empujada a una guerra también por culpa, en parte, de los judíos”, afirmando además que este grupo “controlaba todos los bancos, todo el comercio y hacía usura”. El jefe de Estado describió estas afirmaciones como “detalles históricos interesantes”, lo que generó un inmediato rechazo en distintos sectores. Analistas y representantes internacionales recordaron que estas ideas fueron ampliamente desmentidas por la historiografía y que, por el contrario, el conflicto fue iniciado por la Alemania nazi cuyo líder era Adolf Hitler tras la invasión a Polonia en 1939.
Comunicado de Presidencia
Ante la magnitud de la polémica, la Presidencia de la República emitió un comunicado oficial en el que lamentó la “percepción equívoca” generada por las palabras del mandatario. En su pronunciamiento, el Ejecutivo señaló que Balcázar no expresaba una postura personal, sino que hacía referencia al libro Los enemigos del comercio, del filósofo Antonio Escohotado, como parte de un análisis histórico sobre el desarrollo económico en Europa. Asimismo, el Gobierno reiteró su condena al antisemitismo y reafirmó su rechazo al genocidio perpetrado durante el Holocausto. Sin embargo, el documento no incluyó una retractación directa ni disculpas explícitas por las expresiones del presidente.
Israel y Alemania piden rectificarse
La respuesta del Ejecutivo no logró disipar las críticas. Las embajadas de Israel y Alemania en el Perú emitieron un pronunciamiento conjunto en el que calificaron las declaraciones de Balcázar como “absurdas e históricamente insostenibles”. Ambas representaciones diplomáticas subrayaron que responsabilizar a los judíos por el origen de la guerra es una falsedad que distorsiona los hechos históricos y vulnera la memoria de millones de víctimas. En esa línea, exigieron una rectificación oficial inmediata, advirtiendo que este tipo de discursos no deben tener cabida en espacios públicos, menos aun cuando provienen de una autoridad del más alto nivel.
El incidente ha generado una tensión inusual en las relaciones exteriores del Perú, al involucrar a dos países con los que mantiene vínculos históricos y cooperación activa. Además, ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de los líderes políticos en el manejo de temas sensibles como el Holocausto y la historia del siglo XX. Mientras la comunidad internacional y organizaciones locales esperan una respuesta más contundente, el Gobierno se mantiene en una postura defensiva que, hasta el momento, no ha logrado cerrar la controversia ni frenar el impacto político y diplomático de las declaraciones presidenciales.



