La rehabilitación del estadio Miguel Grau, principal escenario deportivo de Piura y símbolo del fútbol regional, vuelve a quedar en el centro de la polémica. La Contraloría General de la República anunció la ejecución de un servicio de control posterior para determinar posibles responsabilidades administrativas, civiles o penales en torno a esta obra, cuya inversión supera los S/ 192 millones y que permanece inoperativa desde hace una década.
El anuncio fue realizado por el contralor general, César Aguilar, durante una inspección técnica al denominado coloso miraflorino, acompañado de un equipo de auditores. En el lugar, Aguilar reveló uno de los datos más preocupantes del proyecto: pese a que los trabajos se iniciaron el 12 de junio del presente año, la obra registra un avance físico de apenas 1,64 %, a pesar de que ya se han desembolsado más de S/ 3 millones de recursos públicos.
La situación se agravó tras la resolución del contrato por parte del contratista, hecho que paralizó nuevamente la esperada rehabilitación del recinto deportivo, que debía quedar concluido en septiembre de 2026.

Deficiencias en la etapa de planificación
Para la Contraloría, este escenario evidencia serias deficiencias en la etapa de planificación y formulación del proyecto, lo que habría impedido una ejecución técnica adecuada.
“Nos genera mucha preocupación que se intente ejecutar una infraestructura de esta magnitud sin contar con bases técnicas sólidas. Esta situación ha derivado en la resolución del contrato y nos obliga a instaurar un control específico que permitirá establecer las responsabilidades correspondientes”, señaló Aguilar, al advertir que los problemas podrían haberse originado desde el diseño mismo del proyecto.
El contralor general manifestó comprender la frustración de deportistas, clubes e hinchas piuranos, quienes desde hace años esperan la reapertura del estadio Miguel Grau; sin embargo, precisó que la Contraloría evaluará con rigurosidad la complejidad técnica y administrativa de la obra antes de que se adopten nuevas decisiones. No obstante, aseguró que existe el compromiso institucional de contribuir a destrabar el proyecto en el menor plazo posible, siempre dentro del marco legal.
Aguilar advirtió además que el caso del estadio Miguel Grau no es un hecho aislado en la región Piura. Por el contrario, forma parte de un patrón recurrente de obras públicas paralizadas, muchas de las cuales enfrentan problemas similares por expedientes técnicos deficientes, adicionales de obra mal sustentados y fallas estructurales que terminan por volver inviables los proyectos.
Mientras se inicia el servicio de control posterior, el futuro del estadio Miguel Grau continúa en incertidumbre, convirtiéndose en un reflejo de los serios problemas de gestión de la inversión pública y en una deuda pendiente del Estado con el deporte y la ciudadanía piurana.




