En el corazón de Piura, el emprendimiento no solo se mide en cifras, sino en la pasión y en la riqueza de sus productos autóctonos. La marca Imperio Kareena es un claro ejemplo de resiliencia y tradición familiar, habiéndose consolidado a lo largo de una década como una de las chocolaterías artesanales más reconocidas y premiadas del norte peruano.
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Fundada por Fresia Ramírez junto a su esposo e inspirada por el nacimiento de su hija Karina, la empresa trabaja de la mano con agricultores del distrito de San Juan de Bigote y Las Lomas. A través del uso de finas variedades como el icónico cacao blanco de Piura y una constante apuesta por la innovación, Imperio Kareena ha logrado llevar el nombre de nuestra región a los escenarios gastronómicos más exigentes del país.
¿Cómo inició esta historia y cómo se consolidó Imperio Kareena como una marca referente en el norte?
Este sueño lo iniciamos durante mi embarazo, hace más de 10 años. Ayer justamente fue el cumpleaños de mi hija Karina y, con su llegada, se fundó la marca. Somos una empresa familiar y trabajamos netamente con cacao de la región Piura, específicamente del distrito de San Juan de Bigote, en el caserío La Pareja.
Al emprender, ¿Cuál fue el mayor reto que tuvieron que superar?
Al principio, el miedo a que la marca no tuviera acogida, a pesar de que ya conocíamos el proceso para hacer chocolate. Emprender es difícil y exige mantenerse fuerte y optimista para lograr los objetivos.
¿Qué representa el cacao blanco en la identidad y en el éxito de su negocio?
El cacao blanco es el orgullo de Piura, es netamente piurano, de fino aroma y reconocido internacionalmente. Trabajamos directamente con los agricultores locales desde nuestros inicios, revalorizando su trabajo y llevando un producto de altísima calidad al público.
Imperio Kareena ha tenido una presencia destacada en diversos eventos. ¿Qué logros y reconocimientos han obtenido?
Empezamos en ferias locales impulsadas por la Municipalidad de Piura y luego dimos el salto al Salón del Cacao y Chocolate en Lima. A lo largo de estos años hemos obtenido más de 50 medallas, compitiendo con marcas de toda la costa, sierra y selva. Fue una gran prueba para medir la calidad de nuestro producto a nivel nacional.
¿Cuáles han sido sus principales innovaciones en combinaciones de sabores?
Nos encanta innovar. Creamos una barra con eucalipto durante la pandemia; en Navidad sacamos una con canela, clavo y anís; y lanzamos opciones con hierba luisa, menta y jazmín. Una de las más premiadas es la barra de algarroba con maca, y nuestra tableta con café de la región al 72% obtuvo medalla de oro y plata absolutas. También destaca nuestra tableta «Heredera», hecha con cacao de Las Lomas y San Juan de Bigote, inspirada en las raíces familiares de mi hija.
¿Cuáles son los planes a futuro para la empresa?
Seguir creciendo, innovando y manteniendo la calidad que nos caracteriza. Nuestro sueño es seguir compitiendo a nivel internacional, consolidar la marca y dejar este legado familiar a mi hija para que continúe y fortalezca la tradición chocolatera en Piura.
¿Qué mensaje le dejaría a los emprendedores que apuestan por el cacao regional?
Los incentivo a que sigan investigando y trabajando. La chocolatería es un rubro hermoso y gratificante. Transformar nuestro grano de oro y competir frente a los mejores demuestra que en Piura tenemos todo el potencial para destacar.



