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El eco de la infancia en las aulas: la propuesta educativa y literaria de Carmen Huachez Jiménez

La escritora y docente de primaria nos revela cómo la memoria oral de su pueblo natal, La Quemazón, inspira sus seis obras publicadas, y analiza las barreras que enfrentan los autores independientes para publicar y el reto de fomentar el hábito lector en la región.

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La literatura infantil en la región Piura encuentra una de sus expresiones más auténticas y comprometidas en Carmen Huachez Jiménez. Nacida en el acogedor pueblo de La Quemazón, Carmen combina desde hace tres décadas su profunda vocación como docente de educación primaria con la creación de relatos que rescatan la memoria oral de su tierra, la nostalgia del desarraigo y la magia de las cosas cotidianas que marcan la niñez.

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En esta entrevista, la escritora nos abre las puertas de su historia personal para revelar cómo las noches sin luz de su infancia, pobladas de leyendas y cuentos familiares, se transformarán en el motor de su obra literaria. Además, comparte los desafíos de ser creadora en el norte del país y su incansable labor para enamorar a las nuevas generaciones del placer de la lectura en las aulas.

¿Cómo ha influido tu historia personal, tu lugar de origen y tu formación profesional en el nacimiento de tu amor por la literatura?

Yo nací en un pueblo llamado La Quemazón, donde viví hasta los ocho años. Por las difíciles condiciones del campo en esa época, mi padre decidió enviarnos a mis cinco hermanos ya mí a estudiar a Piura. Aunque salir tan pequeña y sin mis padres me provocó una gran nostalgia, La Quemazón siempre vivió conmigo. En mi pueblo no había luz eléctrica, así que los adultos se sentaban en las veredas a contarnos historias de apariciones, duendes y demonios. Esa tradición oral, sumada a que mi padre siempre se aseguró de que hubiera libros en casa ya que mi hermano Manuel también es escritor, sembró en mí el amor por la literatura desde muy joven.

¿Cuál fue tu primer libro publicado y cuántas obras has sacado hasta la fecha?

Mi primer libro fue La burrita vieja , publicado en agosto de 2018. Es una historia a la que le tengo mucho cariño porque se inspira en un animalito muy manso que fue parte de nuestra vida familiar. El texto ya estaba escrito mucho antes, pero no me atrevía a publicarlo por temor, hasta que el escritor Job Quispe Guerrero leyó mi trabajo y me impulsó a dar el paso. Hasta la fecha tengo seis obras literarias publicadas. Entre ellas están El chilalito enamorado de una estrella , Confite —que trata sobre un perrito muy especial para mi familia—, El canto de los colores , escrito en pandemia sobre la fuerza interior, y mi último libro, El grillo y la cigarra , un cuento rimado y muy tierno pensado para los más pequeños.

¿Cómo trasladas ese amor por la literatura y tus propias obras a las aulas, considerando que sigues ejerciendo como profesora de primaria?

Es una experiencia muy divertida. Me aseguro de que mis niños siempre tengan acceso a los libros en el aula, porque considero que el mayor problema en nuestro país es la falta de acceso real a la lectura y la falta de una capacitación potente para los docentes. Desde que empecé como maestra, les cuento historias tal como lo hacían conmigo en mi infancia. Además, no me gusta trabajar con las típicas fichas de comprensión lectora; prefiero generar «conversaciones literarias» donde los chicos me cuenten cómo se sintieron, qué personaje les gustó más, a quién le recomendarían el libro. El objetivo es que se enamoren de la lectura de forma natural.

¿Cuál considera que es el mayor reto para un escritor dentro del entorno cultural de la región Piura?

El mayor reto para los escritores de la región es la difusión y el financiamiento. Personalmente, tengo historias que no he podido publicar por falta de recursos económicos. Por lo general, no hay apoyo del Estado ni del Ministerio de Cultura, así que el escritor debe sacar de su propio bolsillo para poder publicar. A esto se suma que no existe un hábito lector consolidado, por lo que muchas veces hay que bajar los costos del libro porque la gente no valora económicamente el trabajo que hay detrás. Por fortuna, existen excepciones como la editorial Siete Vientos, que cuenta todos los gastos de edición de mi último libro.

¿Cuáles son tus proyecciones actuales y tus sueños a largo plazo dentro de la literatura?

Mi meta es seguir escribiendo literatura infantil porque, una vez que empiezas, ya no puedes parar; Siempre estoy observando la naturaleza y tomando notas de palabras o situaciones que me llaman la atención. Sin embargo, mi reto más grande y mi gran sueño a largo plazo es escribir y publicar un libro de poesía. Es un género que leo muchísimo, que me apasiona y en el cual siento que todavía tengo un camino largo para recorrer, aprender y mejorar.

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