Detrás de cada entrenamiento, de cada niño que aprende a empuñar una raqueta y de cada sueño que nace en Wayra Squash sin Fronteras, hay dos jóvenes convencidas de que el deporte transforma vidas. Esa misma pasión llevó a las fundadoras Micaela y Valentina Ponce Rabinovitch a vestir los colores del Perú en el XXII Campeonato Panamericano U19 de Squash, disputado en El Salvador, donde fueron protagonistas de una actuación que llenó de orgullo al país y confirmó el crecimiento del squash peruano en el continente.
Micaela Ponce conquistó la medalla de bronce en dobles mixto, aportando una de las cuatro preseas obtenidas por la delegación peruana. Pero su éxito fue mucho más allá del resultado deportivo. Su entrega, respeto por los rivales y espíritu de compañerismo le valieron el Premio Fair Play «Luciano Barbosa», una de las distinciones más valiosas del campeonato porque reconoce a quienes compiten con honor, humildad y los valores que hacen grande al deporte.

Las hermanas también dejaron su huella en la competencia por equipos. Micaela fue determinante en el vibrante debut frente a México, al conseguir el punto que igualó la serie y abrió el camino para una agónica victoria peruana por 2-1. Junto a Valentina, integró un equipo que nunca bajó los brazos, luchó cada encuentro con coraje y cerró su participación con un contundente triunfo sobre El Salvador.
“Mi participación en el torneo fue una experiencia única. Representar a mi país internacionalmente me llena de orgullo. Esta vez fue aún más especial porque pude hacerlo con mi hermana Valentina por primera vez en un Panamericano”, dijo emocionada Micaela Ponce a Reporteros 365.

Medallas de Perú
El Perú regresó de El Salvador con cuatro medallas: oro en individuales masculinos gracias a Amaro Castillo, plata en equipos masculinos y dos bronces en dobles mixto y dobles femenino. Sin embargo, más allá del medallero, la historia de Micaela y Valentina Ponce Rabinovitch representa el verdadero triunfo del deporte: demostrar que los sueños que nacen con esfuerzo, disciplina y solidaridad pueden cruzar fronteras.
Hoy, las fundadoras de Wayra Squash sin Fronteras no solo regresan con una medalla y un reconocimiento internacional, sino también convertidas en inspiración para una nueva generación de jóvenes que encuentra en el squash una oportunidad para creer, crecer y llegar cada vez más lejos.




