Pescadores artesanales y científicos de todo el litoral peruano han unido esfuerzos en una alianza sin precedentes, con el objetivo de exigir a la Primera Sala Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima que no se levante la actual prohibición de la pesca industrial en las Áreas Naturales Protegidas (ANP).
La resolución que tomen los jueces Oswaldo Alberto Ordoñez Alcántara, Andrés Fortunato Tapia Gonzales y Bacilio Luciano Cueva Chauca será clave no solo para el futuro de la Reserva Nacional Dorsal de Nazca, sino también porque marcará un precedente legal que podría impactar a otras áreas protegidas en riesgo, como Paracas y el Mar Tropical de Grau.
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El respaldo a esta demanda proviene de un reciente memorial firmado por reconocidos investigadores tanto nacionales como internacionales. En él, los firmantes advierten que autorizar la pesca industrial en estas zonas va en contra de los principios de conservación y provoca una grave fragmentación del hábitat marino.
La llamada zonificación vertical, que permitiría la pesca industrial hasta los 1.000 metros de profundidad, ha sido calificada como un “despropósito” debido a los graves efectos que tendría sobre especies vulnerables como tortugas, mamíferos marinos y aves. La comunidad científica advierte que el océano es un ecosistema tridimensional, por lo que limitar la protección únicamente al fondo marino no garantiza la conservación de su equilibrio ecológico.
Paracas, Nazca y Grau
De manera simultánea, los pescadores artesanales han emitido un contundente pronunciamiento, donde denuncian que la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) pretende desconocer una normativa vigente desde hace más de veinte años que prohíbe la pesca industrial en las Áreas Naturales Protegidas.
Para los pescadores artesanales, preservar la integridad de las reservas marinas es fundamental, pues actúan como verdaderos “semilleros” que aseguran el desarrollo y la movilidad de las especies, favoreciendo así la pesca en todo el litoral peruano. Permitir el ingreso de la pesca industrial a estas zonas no solo amenazaría el sustento de miles de familias, sino también la sostenibilidad de los recursos marinos para las futuras generaciones.



